Solo hace falta darse una vuelta por nuestro pueblo para averiguar dos cosas: Una, que no somos muy limpios y, la otra, que aunque queramos serlo, no disponemos de papeleras en las calles para tirar lo que podemos ver en el suelo. Por ello, propongo que cada calle de nuestra localidad disponga de papeleras para que, por lo menos, intentemos ser más limpios.
El niño Gilena.
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